Un ecocidio es el daño masivo a un ecosistema y fue lo que pasó durante agosto y noviembre del 2021 en Argentina, específicamente en la Reserva Natural Punta Tombo (Chubut), el hábitat de la mayor colonia de pingüinos de Magallanes del mundo, cuando sin ninguna autorización el propietario de un campo de la zona llamado Ricardo La Regina quién debido a disputas sobre el terreno con su hermano abrió caminos hacia la ribera marina Punta Clara que limita con la reserva, manejó su tractor sobre 175 nidos de pingüinos matando unos 292 pichones y además instaló alambres eléctricos impidiendo que los pingüinos circularan hacia el mar y lo que causó que muchos pingüinos adultos murieran electrocutados.
Este caso genera mucha indignación ya que este lugar es un destino turístico que genera empleos en la provincia de Chubut y es adonde se dirigen los pingüinos para procrear por lo que el daño fue mayormente a pingüinos bebés.
Dos años más tarde, este 16 de junio el dueño del campo se enfrentó a la justicia por la masacre de los pingüinos donde fue acusado por la jueza de “daños graves en calidad de autor” y “daños agravados en concurso ideal con actos de crueldad a los animales”. También estableció que se investigaría el hecho en los siguientes seis meses, la fiscal encargada del caso declaró que demostraría el hecho mediante la investigación que está respaldada por National Geographic, científicos del Cenpat-Conicet y biólogos especializados en la especie.
Este caso ilustra lo vulnerables que son los ecosistemas ante la actividad humana por lo tanto no sólo Argentina sino que todos los países se necesitan una ley de delitos ambientales para condenar estos crímenes y que la crueldad animal no quede impune.
Lastimosamente la depredación de la flora y fauna dañan los ecosistemas lo cual termina afectando gravemente.
ResponderEliminarQue triste ver que estas cosas sucedan. Esperemos que los países implementen ese tipo de ley que mencionas para evitar más desgracias así.
ResponderEliminarQue lamentable me noticia, donde se puede ver que el daño a los ecosistemas en su mayoría es causado por nosotros mismos, sin pensar en las consecuencias que nos pueda traer.
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